Por Elena Fornas

Mi quinto día encerrada en casa. Muchos pensaréis que esto es una tortura. Vosotros, que estáis acostumbrados a no poner un pie en casa sino es para dormir. Yo, sin embargo, paso la mayoría de mis días así. Aunque muchos penséis que una pandemia es lo peor que os puede pasar, yo os aseguro que hay cosas peores. No poder moverte, olvidar o ser olvidado, ver la muerte con tus propios ojos… He visto muchas cosas, y ninguna duele tanto como saber que nadie te acompaña. Saber que no le puedes coger la mano a nadie cuando la noche se convierte en tu peor enemigo. Debería estar acostumbrada, y aún así, la oscuridad siempre consigue escalofriarme.

Veo mucho temor en los ojos de la gente, y no solo en la actualidad, ya lo veía en las pupilas de aquellos que sufrían por no tener bastante para comer. Veo ese mismo miedo, el que ya he visto al mirarme al espejo. Me duele decirlo, pero no es la primera vez que le temo a la muerte.

A pesar de que no suelo recibir visitas, echo de menos recibir abrazados, sobre todo en los días gélidos. Aunque la felicidad de la gente consigue aliviar mi soledad, necesito ser feliz. Me necesito a mí. Cuando comprendo que estoy bien, que aún existe gente que está dispuesta a ayudarme, me siento afortunada. No solo por aquellos cercanos que me acogen, sino por las personas del resto del mundo que luchan por un futuro mejor, por cambiar la situación actual. Creedme, nada se compara a contemplar cómo se preocupan por ti.

Suena el timbre. No espero a nadie. Abro la puerta y me encuentro una nota. ¿Quién puede ser? No reconozco la letra. Aunque no podamos vernos, tenemos un regalo para hacer de esta etapa un buen recuerdo. Mira al frente. Levanto la vista al portal de delante y me encuentro una pequeña caja de madera. Está mi nombre tallado en ella. Carmen. Un anillo descansa sobre papel dorado. Estamos contigo. Las letras grabadas en la plata hacen que me emocione y rompa a llorar. A veces unas palabras es lo único que necesitamos. Me siento más acompañada que nunca.

Haz un donativo